Mi vida... tal cual

domingo, enero 17, 2010

Wonderwall

(Oasis)

Sometimes, shit happens. Te ves al borde de algo que verdaderamente nunca quisiste in the first place. Te obcecas con lo absurdo de la situación y no ves qué dirección tomar.
Aquí es donde la gente normalmente suele perderse: permanecen durante días reflexivos y melancólicos: de cara a todo, de cara a nada. Se sienten como si fuesen incapaces de disfrutar cualquier tipo de ocio que antes consideraban genial. Incluso, se ven caminando por la calle sin encontrar belleza: sin ver esa chica que te quita el aliento, que te hace sustraer todo lo que te pase por tu mente por un momento de paz, de silencio mental donde, simplemente, observas, admiras.
Y aquí es donde mi wonderwall toma parte en todo esto: alguien, que cuando vives tus peores momentos, te muestra la verdad. Y, de una forma u otra, lejos de entristecerte, te hace sentir pleno.
Y juntos, nos dirigimos hacia la inmensidad de lo desconocido que ampara la noche en la ciudad. Motivados, sabemos que hablar de ello durante la cena no quitará que llegados a un punto, cueste arrancar, como en todos los primeros sets de cada noche.

Llegamos a un bar en el que nunca habíamos estado antes: un bar con historia, que aparecía en una canción de hace muchísimo tiempo. Nos apoyamos en cualquier lado y comenzamos a hablar de cualquier cosa. Sonreímos y nos miramos, mientras ambos sabemos que estamos observando el local y su gente, a ráfagas. Buscando belleza y unicidad entre la multitud. Después de un par de minutos, las encontramos.
Ahora llega lo más difícil de todo: actuar. Simplemente, ir. Ir es siempre lo más difícil. Aproximarte y decir algo. El qué, no importa, da igual; simplemente consiste en encontrar cualquier asociación de palabras que te permita mostrar el avatar que posees. Una pregunta ingeniosa, una simple curiosidad... lo que sea. Al fin y al cabo, lo determinante no es el qué, sino el cómo. Controlar tu lenguaje corporal, tu lenguaje no verbal.
Esta vez, yo salgo primero. Me acerco, pregunto cualquier cosa, and its ON: ya ha pasado lo más duro. A partir de ahora ya es dinamismo puro. Nos ponemos a hablar cada uno con una chica, y es como si dos parejas separadas de personas (2 tíos y 2 tías), se hubiesen convertido en 2 parejas tío-tía, independientes de cómo estabamos 5 minutos antes. Nuestras personalidades salen a la superficie sin edulcorar, al menos no más de lo necesario o lo que permiten las circunstancias.

Termina como termina y ahora es cuando toman parte los trazos finales: los detalles. Cuando vas caminando, volviendo a casa y de pronto, mientras hablas con tu wonderwall, sonríes recordando. Ese beso en la mejilla, esa caricia en la cintura... Y es entonces cuando, días más tarde, en una de esas iteraciones de felicidad recordando, te descubres a ti mismo diciéndote "Tío, fue increíble, pero no hace falta mitificarlo tanto: ¡tienes su número!". Y ahí es cuando la llamas, oyes su voz, concertas una cita y saltas interiormente. Saltas a ese río en el que en determinados momentos de tu vida, no sabes qué depara, pero intuyes que con saltar es suficiente.
Evocas esos cabellos rubios y cómo se sienten al tacto acariciarlos.
Y de pronto, ya has llegado donde quedaron y la tienes delante. Por supuesto, a partir de aquí, todo esto, es otra historia.

1 Comments:

Blogger Libertista said...

Soy Joaquín, y más te vale añadirme al MSN, puercaco. Te echo mucho de menos, maldita sea, y me da igual lo gayer que suene decir eso.

libertista@hotmail.com

9:25 p. m.  

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