Mi vida... tal cual

domingo, agosto 22, 2010

Warning sign.

(Coldplay)

Vuelve a sentirte como cuando tenías 15 años. No por una chica, sino por un sentimiento. Volver al pasado sin acritud, sin dolor. Simplemente, empañándosete los ojos de felicidad. Como ese aroma de una ex que creías ni recordarías, hasta que te cruzas con alguien por la calle que lo portaba y eres consciente de que hay cosas... que simplemente no se olvidan.

Ya, ya; sé que sabes que el camino es lo importante, pero... ineludiblemente, a veces tienes que parar por un instante y maravillarte con lo que te rodea. Libertad absoluta, de cara a no tener remordimientos. Libertad al saber que has hecho todo lo que estaba en tu poder por hacer.
El tiempo pasa, las cosas cambian; las personas vienen y van, pero el sentimiento, prevalece.

Siempre recordaré mis tres mosqueteros extranjeros preferidos: 2 de los balcanes y uno de Dinamarca:
1.- La small motherfucker que hablaba español latino de telenovela. Salir de lectures y tumbarnos entre todo el mundo en la hierba y partirnos el culo a carcajadas. Sentir que verdaderamente, encajas con alguien en cuanto a humor, personalidad, conversación. Seguir hablando sin pensar que vendrá al minuto siguiente, simplemente, letting it flow.
2.- La sorpresa de todo el viaje. Alguien que, simplemente, no me llamaba la atención al principio. Y poco a poco, con la tontería, todo tomó forma. Aquel banco en aquel pasillo de la planta baja, con aquella posición incómoda que dio pie a todo lo que hubo por venir. Aquellas pestañas, ese color de piel, ese pelo... :-) Pero más importante aún: la complicidad. Los malentendidos, las risas que nos echábamos cuando los resolvíamos. Esa pronunciación suave de las eses al hablar inglés ('somesing'!). Ese baile como si fueramos dos viejos conocidos, una pareja de old people. Nunca te olvidaré, invisible eyelashes. Da igual lo que venga ahora o lo que pase en el futuro: ya te has instalado en un lugar permanente de mi corazón.
3.- Por último, un cabroncete con acento británico y un humor tan o más enrevesado y zafio que el mío. ¡Un tío con aún menos vergüenza que yo! ¡Que caminando por la calle saluda a la gente que no conoce de nada! Resumiendo: un tío genial. Nunca olvidaré esas caras, ese sombrero, esa sobada debajo de la mesa que empezó en un coffee break y continuó hasta que terminó la lecture. Simplemente, pasó de levantarse más. Pasaba un culo, aunque luego, era tan crack que simplemente, no lo necesitaba.

1 Comments:

Anonymous your reader! said...

Echaba de menos tus grandes palabras.
Ese fluir de sentimientos, de sensaciones con las personas, es sencillamente maravilloso.
Guardar un rincón en el corazón de cada persona que conoces, que marca tu vida...
Como tu has dicho, los sentimientos siempre prevalecerán.
Seguiré leyendote por aquí!
Gracias por el blog.

Que tengas buen día!

5:04 p. m.  

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